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Adentrándonos en el proceso de producción del tabaco con Finalima

Hoy el equipo de Repelando.com se ha trasladado hasta las instalaciones de Finalima, S.A. para conocer los secretos del tabaco, ese producto tan representativo en la comarca de La Vera.

Ubicada en la Finca “El Baldío” de Casatejada, Finalima, S.A. es una empresa familiar dedicada al cultivo y elaboración de productos agrícolas desde el año 1971, siendo por aquel entonces el espárrago en conserva el principal objetivo comercial.

DSC_1132Allá por el año 1976, D. Nicasio López Bote, presidente de la empresa, comenzó a interesarse por el tabaco. Por esta época se producían unos 6.000 kg. de la variedad Virginia, también conocido como “rubio”.

Para recoger la cosecha se iban quitando a mano las hojas de la planta empezando desde la parte más cercana al suelo, que es por donde comienza a madurar, para después meterlas en un secadero, proceder a su curación y finalmente, venderlo.

A lo largo de los años, el proceso de industrialización se ha ido integrando en el sector agrícola hasta el punto de ver un gran avance en el campo.

Adentrándonos entre las hectáreas de tabaco, comienza nuestra curiosidad sobre el proceso que lleva este producto hasta que es vendido.

Primeramente se preparan las tierras de cara al invierno, se remueven para eliminar restos de anteriores plantaciones y favorecer la pudrición de los troncos. A principios de Febrero, se vuelven a remover estas tierras con el fin de romper la corteza que se ha creado durante el invierno, y preparar el campo para la nueva campaña.

Mientras tanto se van preparando los invernaderos en los que producirán mediante un sistema hidropónico de bandejas flotantes las plantas necesarias. Después de 90 días estará lista para comenzar el trasplante entre finales de abril y principios de mayo.

Los semilleros en bandejas flotantes fueron una gran innovación en su momento, el trasplante es más sencillo ya que se consiguen plantas más fuertes y homogéneas.

En el pasado, la semilla se tiraba a “voleo” en la tierra, con el inconveniente de tener que competir con las malas hierbas y de que el crecimiento de las plantas no fuera homogéneo, llegando a ser unas más altas que otras.

Cuando el tallo de la planta se ha endurecido suficiente y ha llegado la altura adecuada para ser trasplantada, mediante máquinas de 4 surcos se trasplantan alrededor  de 15 hectáreas diarias.

A mediados de julio, cuando las plantas tienen las hojas deseadas, entre 22 y 24, y el porcentaje de flores es el deseado, se comienza con el “despunte”, que es la acción de eliminar de forma manual la flor de cada planta para de esta manera conseguir que la fuerza vaya en su totalidad a las hojas.



Durante todo este tiempo la forma de aportar el agua necesaria para sacar adelante la cosecha es mediante riego por aspersión, mediante pívots y líneas de aspersores.

DSC_0810~2 21 días después, sobre la segunda quincena de Julio, se empieza a recoger la hoja por pisos, de  forma mecánica, comenzando desde abajo hacia arriba. Como hemos dicho al principio, antes  del boom de la industrialización,  se recogían las hojas a mano, una a una. Pero actualmente, la  recolección se realiza con la famosa “máquina de repelar”.

Tras recoger las hojas, se meten dentro de unos contenedores metálicos con una capacidad aproximada de 650 Kg. de tabaco verde y estos a su vez dentro de un secadero, que mediante un sistema de radiadores y ventiladores manda aire caliente a la hoja durante 7 u 8 días. De esta manera se realiza el curado del producto.

Los niveles de humedad los pone la propia planta, ya que al secarse suelta toda su humedad y mantiene el ambiente adecuado. Como dato curioso, saber que de 100kg de tabaco verde, se sacan 15kg en seco, es decir, que pierde más del 75% de su peso en el proceso de curado.

Una vez fuera, se humedecen las hojas para poder manipularlas. Se seleccionan y se prensan en una caja, esta se cierra y proceden a poner su propia pegatina donde aparece su número y su código de barras. Todo esto lo realizan para controlar la trazabilidad interna del producto.

Ya metidas en cajas, se procede a la venta del tabaco, el cual pasa por una cinta, se pesa y finalmente según su calidad y el grado de humedad del mismo, se pone el precio. Cuando aún las máquinas escaseaban en el sector tabaquero, el tabaco se vendía en fardos de 40 kg., ahora cada caja puede pesar una  media de 125.

Actualmente Finalima S.A. es uno de los mayores productores de tabaco de Europa con  una producción que ronda el 1.500.000 de kg., por lo tanto, podemos afirmar que la evolución industrial ha sido beneficiosa en este caso.

Como todos los productos del mercado, el tabaco pasa por “3 manos” diferentes:

  • En primer lugar, estaría el agricultor, encargado de comprar y plantar las semillas, transplantar, recoger, secar, etc.
  • En segundo lugar, las empresas transformadoras. Son las que compran el tabaco a los agricultores, vuelven a seleccionarlo, lo pican y se lo mezclan según las necesidades de las multinacionales. En este caso, Finalima S.A trabaja con Mella, una empresa transformadora italiana a la que les venden su tabaco.
  • Y en tercer y último lugar, las multinacionales, que transforman el tabaco en el producto final.

Para muchos el gran conocido y para otros un desconocido que acaban de conocer.

 

Fotografías de Iván López



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