Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur.
Contact us now +1128 5255 8454
support@elated-themes.com

Instagram Feed

Home  /  Actualidad   /  Especiales   /  Entre Santos y Calbotes

Entre Santos y Calbotes

Sonidos armónicos que encierran ciertos significados. El silbato del policía parando a los vehículos para que las madres puedan cruzar y llevar a sus hijos al colegio. En sus brazos, las calabazas para el concurso de Halloween celebrado el último día del mes. Corriendo, se acercan hacia la fila, atravesando el camino ya de hojas que caen de los chopos ubicados en el patio. Las más pequeñas vestidas con una faldita negra hasta la rodilla, una camisa de botones y un pañuelo atado a la cabeza, aderezado con un mandil oscuro, con algunos lunares blancos en los bolsillos y unas zapatillas negras como calzado. En su mano, una cestita de mimbre con castañas simulan a la señora castañera, la que, situada en la plaza mayor, comienza a hacer, una vez que el reloj del ayuntamiento marca la hora en punto, cucuruchos de papel de periódico para después vender sus calbotes asados cuyo olor nos invade lenta y sigilosamente. En la hora del recreo, visitará los patios para celebrar los “calbotes infantiles”.

Nuestra Sierra de Gredos nos advierte de la llegada de la reciente estación, primeros copos de nieve blancos como el terciopelo e impuros se asoman sobre el cerro y los suelos abarcan un gran arcoíris de colores. Suelos apreciables a simple vista bajo una grata y frondosa sensibilidad en esta estación. Las temperaturas empiezan a descender una vez que cae la noche y los días empiezan a acortarse. La magia del otoño ya está aquí. Un leve crujido de un palo nos alerta de la presencia de jóvenes adentrándose en los campos. Detrás huellas sobre colores: hojas mutadas amarillentas, color café, burdeos, marrones, camels… que caen con la ayuda inestimable del viento que por esta época empieza a soplar más fuerte.



Es la celebración de Todos los Santos. Grupo de amigos, de primos, de familiares e incluso de vecinos de la Comarca de la Vera rescatan ropas de campo y viejas de su antiguo baúl y  aprovechan este día para festejar la “calbotada”. Risas, historias, anécdotas y aventuras alrededor de una pequeña lumbre cuyo olor a leño de roble quemado impregnan la vestimenta caracterizan este día. Castañas rajadas en una sartén agujereada sobre el fuego para asarlas es lo que da nombre a este día: calbotada, magosta, calbotes o chaquetía. Frutos del tiempo consumidos durante la jornada como higos pasos, nueces, bellotas, granadas acompañan al suculento dulce de membrillo recién hecho días antes.

Por otro lado, la tradición hace disparar sentimientos de nostalgia, tristeza y melancolía. Cementerios se engalanan de flores de distinto tipo: rosas blancas, rosas rojas, claveles, margaritas, tulipanes y alelíes situadas junto a las tumbas para honrar y traer a nuestra memoria familiares ya fallecidos. De entre esta galantería apreciamos un leve olor a cera quemada, velas junto a las flores que iluminan desde la salida del sol hasta el ocaso estos camposantos. Cae la noche, iluminada por los cirios rojos encendidos. Poco a poco, el aire mueve las flores, cayendo sus pétalos uno por uno, y además va apagando las velas, consumiéndose la cera como la vida que ha de pasar,  dando lugar al día de los Difuntos, el día después al 1 de noviembre.

Foto: Ramón Rebollo



Disfruta Extremadura. Toda la actualidad, entrevistas, reportajes, agenda. Únete y disfruta Extremadura.

Sin comentarios

Deja un comentario

X