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Mario Peloche: “Es la pasión por la lectura la que lleva a escribir”

Hoy nos sumergimos en el mundo de la literatura de la mano de Mario Peloche, gaditano de nacimiento, aunque lleva treinta y tantos años en Extremadura. El próximo 7 de abril a las 20:30h estará en el Ateneo de Cáceres, situado en la C/ Gral. Ezponda, nº9, presentando su última novela , “El molino de Dios”.
En esta entrevista nos hablará sobre su vida, sus inquietudes, su amor por la literatura y, cómo no, sobre sus novelas.

Para que te conozcamos tod@s un poquito más, ¿quién es Mario Peloche?
Soy alguien que solo se siente verdaderamente completo cuando escribe, porque, como digo siempre a mis allegados, es lo que mejor sé hacer (aunque, como suelo añadir a continuación…eso no signifique mucho, jajaja)

“Biólogo de formación, bombero forestal de profesión y escritor de alma y corazón”. ¿Cómo se compagina todo ello?
Bueno, es cuestión de priorizar, como todo en la vida. Elegí esa carrera porque adoro la naturaleza y mi vida laboral me llevó, de alguna manera, a estar en contacto directo con ella; además, tengo la suerte de que paso el verano en una torre de vigilancia de incendios, y eso me deja ratos —sobre todo de noche — para escribir. Y escribir, como ya he dicho, es ya para mí mucho más que ocio: es una necesidad vital, por grandilocuente que suene.

¿Por qué decidiste adentrarte en el mundo de la literatura y cómo fueron tus primeros pasos?
Como sé que le sucede a muchos escritores, es la pasión por la lectura la que lleva a escribir. Es un proceso lógico: de pequeño devoraba libros de fantasía y ciencia ficción, y eso me llevó a intentar pergeñar mis propias historias de guerreros y naves espaciales. Mi primera novela, “Hécate”, por ejemplo, surgió de una idea que esbocé en un relato que se fue ampliando conforme lo retomaba de vez en cuando, hasta que terminarlo se convirtió casi en una obsesión a la que dediqué un par de años.

¿Qué lecturas te han influido más y por qué?
He leído muchos autores ingleses y norteamericanos, porque los géneros que más me han gustado leer, sobre todo cuando era mas joven y digamos que me formaba (el suspense, el género fantástico y la ciencia ficción) eran más típicos de su literatura: la lisergia narrativa y los héroes atípicos de Philip K. Dick; recuerdo “Hyperion”, de Dan Simmons, una mezcla compleja y fascinante de personajes y tramas; Orson Scott Card con la saga de “Ender”;
“Dune”, de Frank Herbert, un clásico del género de la ciencia ficción que es mucho mas que eso, es un verdadero tratado de ecología y religión con la que creo que mi última novela guarda ciertas similitudes.
En castellano, me quedo con José Carlos Somoza, por la afinidad que siento con él en cuanto a estilo y géneros que toca, y con sus novelas “Zig zag” o “Clara y la penumbra”.
Y, por supuesto, la fantasía concisa y elegante del maestro Borges en todos sus cuentos.

“De pequeño devoraba libros de fantasía y ciencia ficción, y eso me llevó a intentar pergeñar mis propias historias de guerreros y naves espaciales”

¿Qué tipo de temática escribes y para qué tipo de público?
Me gusta la ficción especulativa, un género fascinante porque te permite jugar con hechos que no han pasado pero podrían haberlo hecho,siempre utilizando una trama o unas bases coherentes para sustentar esa especulación. Aunque no me gusta ceñirme a un solo estilo, y sí mezclarlo con el suspense y el misterio. En cuanto a los temas, hay ciertas cuestiones “fijas” sobre las que, en mayor o menor medida, intento reflexionar en mis obras: el límite tan delgado en que conviven muchas veces la locura y la cordura; el papel de Dios y los dioses, como concepto, desde lo íntimo a lo general, como arquetipo cultural; de lo frágil que parece en ciertas ocasiones la realidad que nos rodea, casi hasta dejar de serlo; del poder de la mente humana para trascender límites y quebrar esa realidad de la que hablaba antes.
Y, en cuanto al público…en principio, creo que para sacar todo el jugo a mis novela, es indicado un lector maduro con un buen bagaje. Ahora bien, no hay restricciones. Creo que cualquier lector con inquietudes puede sentirse intrigado por las tramas de misterio, por las interrogantes que siembro en las novelas, por los momentos puntuales en los que intento desasosegar al lector, desarmarle y sorprenderle.

¿Cuántas novelas has publicado hasta el momento y qué podría destacar de ellas?



Tres, dos novelas largas y un relato largo. De la primera novela, “Hécate”, su temática: una mezcla de géneros, entre el suspense y la ciencia ficción, con elementos mitológicos, y donde nada es lo que parece.
De el relato, “Ojos negros sobre el Támesis”, su ambientación: es una historia de suspense y misterio que transcurre en el Londres victoriano, y que bebe de las historias clásicas de Lovecraft y Machen.
Y de mi última novela, “El molino de Dios”…el conjunto: es una novela llena de personajes tan peculiares como complejos, y que ahonda en las relaciones personales y en las crisis existenciales que son producto de acontecimientos imposibles de entender, de poner en palabras. Algo que nos quiebra por dentro, que nos arrastra casi hasta la locura, que nos hace cuestionarnos nuestra vida y nuestras creencias, y nos obliga a buscar respuestas por medio de la fe y la religión, lo que nos lleva ineludiblemente a enfrentarnos a Dios.

El próximo 7 de abril presentarás en el Ateneo de Cáceres tu última novela, “El molino de Dios”. ¿Qué le dirías a esa persona que se está pensando leerla?
Que sea valiente. Que se atreva a sumergirse en una novela que va a tirar y a exigir de él, pero que a cambio le va aportar mucho, me atrevo a decir que a un nivel intelectual y emocional: le va a hacer disfrutar y aprender, le va a llevar a conocer personajes plenos, a empatizar con ellos, a descubrir una temática de suspense y ficción no trillada, a replantearse incluso ciertas creencias, a cuestionarse esas cosas intangibles que nos rodean y en las que ponemos nuestra propia fe.

¿Cuál es tu rincón preferido para ponerte a escribir?
Me encanta perderme en el campo, y en soledad, coger un cuaderno y un bolígrafo (sí, soy de esos que solo utiliza el ordenador para pasar lo garabateado a limpio) y echar unas horas. Cualquier rincón de la naturaleza donde pueda estar solo me vale.

¿Cómo se supera la falta de inspiración?
Con trabajo. Escribir, y este es un pensamiento personal (cada persona es un mundo, y no te digo ya cada escritor)… es picar piedra. Para que un día todo sea fluido, hay muchos de hurgar en uno mismo, de tachar y reescribir, hasta lograr algo medianamente aceptable. Trabajo, no hay otra.

¿Qué proyectos a medio/largo plazo tienes en mente?
Seguir escribiendo, por supuesto (estoy deseando ponerme con mi cuarta novela, en la que por primera vez intentaré dar voz a un personaje histórico); quizá tomarme una excedencia mi trabajo y dedicarla a escribir. Y…vivir de la literatura, ya puestos.

Y para finalizar, ¿algo más que añadir a l@s lector@s de Repelando Extremadura?
Pues, a los hacedores de la revista, gracias porque, como al personaje de un libro, me habéis prestado una voz. Y, a los lectores, que espero verlos en alguna presentación, contestando a las preguntas que hayan podido surgirles después de leer esta entrevista. Un afectuoso saludo a todos.

 

Fotografías cedidas por Mario Peloche



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Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, redactora de contenidos web en Repelando.com. Diseñadora gráfica, community manager y creativa publicitaria. Comunicadora empedernida y payasa sin nariz roja.

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