domingo, 4 diciembre, 2022
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Octava del Corpus

La Octava del Corpus en Peñalsordo es una fiesta repleta de simbolismo con elementos muy definidos en la que los jinetes celebran la recuperación del castillo de Capilla. Fue declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 1973.

Cuenta la leyenda que la lucha por tomar el control del castillo de Capilla llevó al general Cachafre y su lugarteniente Palenque a idear una estrategia para arrebatarlo de las manos moriscas. De esta manera, y encomendándose al santísimo Sacramento el Triunfo, ofreció fundar una cofradía si conseguían el castillo. El General Cachafre reunió a todos los carneros de la zona y ordenó colocar bengalas en sus cornamentas. Ataviadas de esta manera las reses, el general y sus soldados se encaminaron hacia el castillo. A medida que el cortejo se acercaba a la fortaleza la estampa producía pavor y los habitantes del castillo huyeron, entregándolo así a los que sería sus nuevos moradores. Al entrar en el castillo tan sólo encontraron un abuelo, una abuela y a un niño llamado Rafaelito. Cachafre cumplió su promesa y fundó la cofradía, que ha perdurado a lo largo del tiempo y son los encargados de mantener la tradición y el recuerdo de este hecho.

La conmemoración da comienzo el sábado por la tarde, víspera de la Octava del Corpus. Es entonces cuando el capitán vestido con el traje típico recorre las calles de Peñalsordo llamando al resto de los jinetes, los cuales han situado cestas de mimbre ardiendo y se incorporan a la cabalgata portando antorchas. Continúan recorriendo el pueblo hasta que se unan todos los jinetes y marchan junto con el Bullidor, hermano mayor, para recitar las Mojigangas (poemas satíricos y jocosos donde se relatan los hechos más llamativos que han sucedido en el pueblo en ese año) desde el balcón del Ayuntamiento. Esto sucede de madrugada, y los hermanos recitan versos satíricos sobre acontecimientos acaecidos en Peñalsordo.

Durante el domingo, el día de la octava, los jinetes montan sobre burros y se encaminan a rememorar el asalto al castillo. Los cofrades cabalgando sobre asnos, vestidos con atuendos de llamativos colores, mantones de manila, y la cabeza cubierta con una especie de tiara, además van tocando las castañuelas y otros instrumentos para demostrar la alegría de haber tomado el castillo.

Durante el trayecto reciben al Abuelo y Abuela, esta última es un hombre disfrazado de mujer que porta en brazos al muñeco ‘Rafaelito’, el nieto, y también acuden jinetes sobre asnos, tocando castañuelas. Tras esto y algunas actuaciones más, la fiesta remata con una representación de Las Vaquillas en la que dos vecinos disfrazados de vaquillas simulan que persiguen a los jinetes.

Por último, se celebra una misa y al finalizarla, después de la Procesión, los cofrades forman una torre humana frente a la Iglesia. En ella el abanderado ondea la bandera como prueba de la conquista del castillo.

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