miércoles, 10 agosto, 2022
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Los Escobazos

Esta festividad religiosa se celebra en el municipio cacereño de Jarandilla de la Vera, perteneciente a la Comarca de La Vera, famosa, entre otras muchas cosas, por el pimentón, el tabaco, el queso y sus increíbles parajes rebosantes de la naturaleza más pura.

Los Escobazos se celebran todos los años el 7 de diciembre para conmemorar el Día de la Inmaculada Concepción. En esta fiesta, los escobazos o escobones y el fuego son los protagonistas. El día 7 de diciembre por la tarde, todos los jarandillanos salen a la calle vestidos con ropajes adecuados para combatir las quemaduras del fuego y se reúnen en la plaza del pueblo. Cuando están todos presentes, se prenden los escobazos con las hogueras que todos preparan, y hasta las 21:00 horas aproximadamente, los vecinos del pueblo beben, cantan y bailan haciendo honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción a la vez que se golpean con los escobazos por debajo de la cintura a modo de saludo.

Cuando llegan las 9 de la noche, hora de la procesión, el Mayordomo del año que corresponde se dirige montando un caballo engalanado hacia la puerta de la Iglesia de Santa María de la Torre, y entonces, el cura le entrega el estandarte de la Virgen de la Concepción para dar comienzo al camino que todos los vecinos del pueblo ansían cada año desde que acaba la festividad cada año. Durante la procesión, algunos la hacen montando a caballo y otros portando los escobazos prendidos llenando así el pueblo de luz por todas partes, siempre acompañando al estandarte con cantes honoríficos a la Virgen.

Horas después, el Mayordomo y el pueblo llegan de nuevo a la plaza, donde se finaliza el recorrido y la procesión devolviendo el estandarte a la Iglesia mientras se despiden cantando alabanzas a la Virgen.

La tradición oral de esta particular fiesta declarada Fiesta de Interés Turístico Regional relata que su origen viene de la vuelta de la sierra de cabreros y pastores que volvían de mantener el ganado para la celebración del Día de la Virgen de la Inmaculada Concepción, y con la intención de llegar a tiempo, comenzaban su camino de noche. La bajada de la sierra era difícil y de la única luz que disponían era de la que desprendía la luna, por lo que, para no sufrir ningún daño, decidieron prender antorchas utilizando retamas, arbustos típicos de la zona utilizados entonces y ahora para hacer los escobazos. Cuando llegaban al pueblo, los familiares y vecinos del pueblo los recibían con alegría y lo demostraban dándose pequeños golpes los unos a los otros con los escobazos encendidos. Fue entonces cuando nació la tradición de Los Escobazos.

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